Sauti Ya Wakulima: Eugenio Tisselli, la voz de los campesinos y los medios para oírla

enero 12, 2012 en comunicación, política

Los campesinos tienen mucho que decir, pero no tienen los medios para hacerlo. Emisor de Sauti Ya Wakulima

Sauti Ya Wakulima (“la voz de los campesinos” en Swahili) es el último proyecto de Eugenio Tisselli, artista, profesor, investigador y domador de robots poéticos cuyo trabajo llevo siguiendo ya unos años con interés creciente. Hace unos días empezaba en Goteo una campaña de financiación colectiva para sostener el proyecto. Los apoyos, además, tienen recompensa. Tenemos 29 días desde hoy para aportar nuestro granito de arena en un proyecto realmente valioso. Puedes hacerlo desde aquí.

Desde enero de 2011 Tisselli ha estado trabajando para crear una red de comunicación y conocimiento colectivo puesta al servicio de pequeños productores agrícolas en el distrito de Bagamoyo (Tanzania). Armados con teléfonos 3G, los campesinos pueden documentar tanto los problemas con que se encuentran en sus trabajos cotidianos como los efectos del cambio climático en sus cosechas, de los que son testigos en primera persona.

El intercambio de experiencias, conocimientos y herramientas entre los propios agricultores es uno de los principales objetivos del proyecto. Como comentaba el propio Tisselli en un artículo publicado en National Geographic, el campesino Haeshi Shabani –uno de los primeros usuarios de Sauti Ya Wakulima– pudo mejorar su cosecha de maíz tras consultar las publicaciones de otro compañero, quien le informó de mejores técnicas y periodos de cultivo. Es sólo un ejemplo de la eficacia concreta que contiene una red de conocimiento horizontal y descentralizada, construida comunitariamente por los propios emisores.

Por otra parte, el hecho de que los propios campesinos aporten su testimonio  directo sobre los efectos del cambio climático en su región (desde la alteración de los ciclos de lluvia y las reservas de agua hasta la aparición de nuevas plagas) los convierte no sólo en testigos privilegiados de un problema de alcance global sino en agentes activos para la elaboración de políticas de adaptación a estas circunstancias. Estas observaciones, unidas al propio planteamiento del proyecto (que combina la actividad de publicación on-line con los encuentros presenciales de los emisores), convierte a Sauti Ya Wakulima en un auténtico motor para la cohesión y el empoderamiento de las comunidades campesinas.

Tuve la suerte de conocer a Tisselli durante las jornadas Conflictes Oblidats que organizamos desde Estudios Sin Fronteras hace ya un par de años. En aquella ocasión, Tisselli presentó su trabajo en el marco del proyecto Megafone.net que desarrolló junto al artista catalán Antoni Abad hasta 2010  (un proyecto, de hecho, sobre el que se basa Sauti Ya Wakulima tanto conceptual como tecnológicamente y que siempre me ha fascinado hasta límites realmente extensos). La idea central que Tisselli defendió en su ponencia –y que sin duda guía buena parte de sus proyectos e investigaciones– es que las nuevas tecnologías de comunicación pueden ser apropiadas desde abajo por las comunidades para generar vínculos sociales sólidos y duraderos, capaces de desembocar en formas efectivas de organización política. En definitiva, lo que estaba sugiriendo Tisselli, entre otras muchas cosas, era una forma de repensar los vínculos entre nuevas tecnologías y política más allá esa cosa tan naïf que acaba siendo el clicktivismo. No se trataría ya de querer cambiar el mundo cómodamente desde nuestra pantalla sino de entrelazar las prácticas presenciales con las herramientas digitales.

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En un artículo de 2010 (“Digital nertworks and social innovation: strategies of the imagination“), el propio Tisselli abordaba este asunto de forma muy concisa. Tras analizar el proyecto Megafone.net como un ejemplo terminado de apropiación social de las nuevas tecnologías, proponía tomar en consideración el concepto de red social post-digital:

“We may start thinking then about post-digital social networks: small-scale groups of hyper-connected people appropriating communication technologies for common goals, while fostering strong links for cooperation through face-to-face interaction. Post-digital networks articulate the global and the local, the digital and the physical domains. They seek to use technologies for digital networking in alternative, socially relevant ways.”

Deberíamos empezar a pensar, pues, en redes sociales post-digitales: grupos a pequeña escala de gente hiper-conectada que se apropia de las tecnologías de comunicación con un objetivo en común, promoviendo vínculos fuertes de cooperación a través de la interacción cara a cara. Las redes sociales post-digitales articulan lo global y lo local, el dominio digital y el físico. Aspiran a usar la tecnología de redes sociales de modos alternativos y socialmente relevantes.

Proyectos como el propio Megafone o Sauti Ya Wakulima prueban que ésta no es otra definición académica más, brillante sobre el papel y anodina en la realidad. No hay más que pararse a pensar detenidamente en el caso de la iniciativa en Tanzania. Un grupo de campesinos que desde Bagamoyo se hace con los medios para documentar activamente un problema de alcance global como es el cambio climático mientras que, al mismo tiempo y a través de reuniones, entrevistas y publicaciones audiovisuales, consigue crear un banco de conocimiento autónomo y colaborativo con una incidencia directa en sus trabajos cotidianos. No parece casual, por tanto, que los primeros usuarios de la red Sauti Ya Wakulima hayan expresado opiniones como las que recogía Tisselli en su reciente artículo sobre el proyecto:

“The project has brought more cohesion to our group here at Chambezi.”

El proyecto ha traído más cohesión para nuestro grupo aquí en Chambezi.

“The project helped me learn that phones can be used for other things besides calling people, and that computers can also be used to solve problems. They are not just a fancy thing for the rich people in towns.”

El proyecto me ayudó a entender que los teléfonos pueden ser utilizados para otras cosas más allá de llamar a la gente, y que los ordenadores también pueden usarse para resolver prolbmeas. No son simplemente un objeto de lujo para los ricos de las ciudades.

“We have to include people from different areas, so that we can also learn from those who are far away, doing different things.”

Tenemos que incluir a gente de otras regiones, así podremos aprender también de aquellos que están lejos haciendo cosas diferentes.

No creo que haya que mirar estos comentarios con ningún paternalismo, como tampoco entendería Sauti Ya Wakulima como un simple experimento tecnológico de asistencia social puntual. Dotar de medios a una comunidad para que haga uso de su propia voz e intercambie libremente sus conocimientos y estrategias de organización es Política con mayúsculas. Algo que quizá en África gana un significado añadido muy particular. En un continente en que las grandes corporaciones tecnológicas occidentales devastan, explotan y roban mucho más de lo que dejan, esta inciativa de reapropiación de las redes de comunicación no deja de ser un humilde –pero muy significativo– acto de justicia. Creo que sobran las razones para apoyar este proyecto.

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Puedes seguir Sauti Ya Wakulima a través de la web del proyecto.  También merece la pena visitar el interesantísimo blog de investigación asociado al mismo. Para apoyar la campaña de financiación colectiva, visita la web de Sauti Ya Wakulima en Goteo, la cual también contiene información fundamental sobre el proyecto y dos vídeos muy interesantes sobre su funcionamiento.