Sauti Ya Wakulima: Eugenio Tisselli, la voz de los campesinos y los medios para oírla

enero 12, 2012 en comunicación, política

Los campesinos tienen mucho que decir, pero no tienen los medios para hacerlo. Emisor de Sauti Ya Wakulima

Sauti Ya Wakulima (“la voz de los campesinos” en Swahili) es el último proyecto de Eugenio Tisselli, artista, profesor, investigador y domador de robots poéticos cuyo trabajo llevo siguiendo ya unos años con interés creciente. Hace unos días empezaba en Goteo una campaña de financiación colectiva para sostener el proyecto. Los apoyos, además, tienen recompensa. Tenemos 29 días desde hoy para aportar nuestro granito de arena en un proyecto realmente valioso. Puedes hacerlo desde aquí.

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Wikileaks, Glasnost? Debate entre Daniel Andújar, Jesper Huor y Patrice Riemens

enero 20, 2011 en comunicación, política

Tras sembrar el caos con mi bici haciendo slalom entre guiris y fervientes adoradores de motoristas (?), ayer conseguí llegar al debate Wikileaks, la Glasnost de la nostra època? en el CCCB. Con la cabeza puesta en algunos proyectos que nos ocupan a los isleños aquí reunidos, tomé algunas notas que pensé que podría ser interesante compartir.

Tras la proyección del documental Wikirebels de Bosse Lindquist y Jesper Huor, se inició un debate entre Daniel Andújar, el propio Jesper Huor y Patrice Riemens (quien ha dejado escritas, junto a Geert Lovink, unas -en mi opinión fundamentales- doce tesis sobre Wikileaks que ayudarán a orientarse en el marasmo confuso de informaciones al respecto). El debate tuvo sus altibajos y una traducción simultánea infame, pero se trataron algunos temas interesantes.

  • Valoración histórica de Wikileaks: Andújar insistió en la importancia de entender Wikileaks como consecuencia de los cambios sociopolíticos introducidos por la comunicación en red a escala internacional desde finales de los 80′. Riemens cogió el hilo y rememoró sus años heroicos de hackeo ochentero junto a Geert Lovink y otros pocos que asumieron “el peligro de un conocimiento basado en el concepto de verdad” y que se lanzaron a la defensa activa de un Internet neutral, gratuito y basado en conceptos de democracia radical. En conexión con estos movimientos, Riemens valoró Wikileaks como el hecho más relevante en la historia de Internet: no sólo por su actividad concreta de filtración sino particularmente por su capacidad para atraer nuevas miradas (académicas, políticas, sociales) hacia el potencial de la red.
  • Centralidad de Julian Assange en la organización: [el documental de Lindquist y Huor es muy interesante a propósito de esta cuestión ya que aborda el cisma interno de Wikileaks que produjo la separación entre Assange y Daniel Domscheit-Berg por discrepancias en la forma de organización. Domscheit-Berg está trabajando en el lanzamiento del proyecto alternativo Openleaks.org] Riemens criticó la posición mediática de Assange, destacando que contradice el ideal de organización abierta y horizontal (modelo “open organizational”) perfectamente factible para desarrollar una actividad como la de Wikileaks. En este sentido, aplaudió la iniciativa de Domscheit-Berg, considerando que “Openleaks lleva más allá el modelo de Wikileaks“. Añadió, además, que la posición central de Assange está ocultando un hecho verdaderamente preocupante: la detención y tortura (que se podría considerar un caso de prisión política o de conciencia) de Bradley Manning, el soldado que ha facilitado la filtración de varios documentos sin obtener ningún beneficio personal a cambio.
  • Relación entre Wikileaks y los medios escogidos para publicar la última filtración: Andújar señaló un dato como poco curioso: elpais.com, que nunca fue líder de la prensa digital española, ocupa una posición de liderazgo desde el gran estruendo del cablegate.  Huor defendió, en cambio, que Wikileaks necesita los grandes medios de comunicación. Primero, porque el material filtrado es muy complejo en su redacción y requiere una hermenéutica y presentación que una redacción de periodistas puede asumir. Segundo, porque la publicación a través de estos medios garantiza una protección mayor que la web particular de la organización.
  • Sospechas en torno a la financiación y contactos ocultos de Wikileaks: [algunos analistas autorizados, como Boaventura de Sousa Santos, han señalado la curiosa ausencia de documentos relativos a Israel en las filtraciones; en algunos casos esta sospecha ha desembocado en conspiranoias de medios como la red Voltaire] Andújar recordó que el profesor Michel Chossudovsky ha investigado a fondo la financiación de Wikileaks. Sus conclusiones no han aportado pruebas para la conspiración pero admite que el patrocinio no es del todo claro. Riemens se opone frontalmente a la teoría de la conspiración: “que Israel esté involucrado sería demasiado fácil”. Opina, en cambio, que la información concerniente al Mosad e Israel tiene en EEUU el más alto grado de clasificación y recuerda que ninguno de los documentos filtrados es Top Secret. Huor, por su parte, recordó que hay documentos israelíes en las filtraciones que abiertamente admiten que las hambrunas en Gaza son un arma útil para desgastar al enemigo. En cualquier caso, Riemens añadió que las operaciones concretas de Wikileaks son efectivamente caras, pero que su presupuesto corporativo no supera unos pocos cientos de miles de euros. Uno de los principales financiadores de Wikileaks, de hecho, es la Wau Holland Foundation, legalmente establecida en Alemania. En cualquier caso, Riemens apuntó que en breve Wikileaks publicará un informe de contabilidad completo que incluirá el sueldo de sus trabajadores. Concluyó que, si bien la financiación no es totalmente transparente, tampoco es completamente opaca.
  • Sobre los ataques de Anonymous: [Anonymous es un grupo de hackers que participa de un modelo de activismo clásico en Internet: los ataques de denegación de servicio, esto es, tumbar webs mediante la visita masiva automatizada] Riemens insistió mucho en diferenciar Wikileaks de Anonymous y señaló una controversia: si defendemos que la libertad de la red ha de ser total ¿se puede condenar que una empresa decida colaborar o no con determinados movimientos? Tal vez esta clase de ataques violan el principio de neutralidad de la red. Huor fue más allá al señalar que los ataques a empresas como Paypal son “infantiles y estúpidos” ya que la única supervivencia posible de movimientos como Wikileaks pasa por un cambio legislativo profundo. Andújar insistió en esta necesaria revisión de los niveles de protección: cambios legislativos, compromiso social y garantizar que el paso de la información al conocimiento sea lo más democrático posible.
  • Sobre la ocultación de algunos datos en las filtraciones por cuestiones éticas o de seguridad: algunos miembros del público discutieron los criterios de ocultación de informaciones peligrosas para individuos en los documentos filtrados. Huor consideraba que el problema es extremadamente delicado y tiene muchos matices éticos: recordó la filtración en 2008 de la lista de miembros del partido británico de extrema derecha BNP llevada a cabo por Wikileaks. Huor señaló que muchas de las personas citadas en la lista (que incluía funcionarios o policías) perdieron sus empleos sin haber cometido ningún delito excepto la pertenencia ideológica a este partido. ¿Era necesaria esta filtración? ¿Se puede sostener éticamente la publicación masiva de informaciones privadas de individuos?

A modo de valoración global de Wikileaks, Andújar señaló su valor de modelo. Recordando los principios de la ética hacker, insistió en la comprensión del modelo de funcionamiento de Wikileaks para producir nuevas transformaciones y reorientaciones a partir de él. De hecho, Andújar dejó caer varios hilos muy muy interesantes: la transformación del panóptico foucaultiano que se está esbozando en las redes virtuales descentralizadas, donde el usuario tiene un doppelgänger, es vigilado y vigilante (watch the watchers!); la importancia de comprender históricamente la centralidad política del control de la información (y ahí recordó a ese Felipe II que desde su trono mueve un imperio clasificando papeles en Simancas y libros en El Escorial) y otras perlitas que me reservo para ir tirando poco a poco de ellas, más allá de esta transcripción marrana de notas.

El final, fantástico. Mientras todo el mundo se despedía, el afable y barrigón Riemens cogió el micro de nuevo:

Hack the state!

Megafone Blindview o la micropolítica del cómo

diciembre 10, 2010 en arte, comunicación, política

Ayer se presentó en Barcelona el prototipo del nuevo canal del proyecto megafone.net: el canal Blindview.

Desde 2003, el artista Antoni Abad, con la estrecha colaboración del programador y artista digital Eugenio Tisselli, ha invitado a diversos colectivos sociales invisibilizados y excluídos por los medios de comunicación convencionales a participar en megafone.net. Mediante asambleas regulares y utilizando teléfonos móviles, los participantes publican contenidos audiovisuales en la web de forma completamente autónoma. El resultado es una cartografía de la autorepresentación de los grupos sociales que recorre latitudes y realidades: taxistas en México DF, jóvenes gitanos en Lleida y León, prostitutas en Madrid, inmigrantes nicaragüenses en San José de Costa Rica, mensajeros urbanos en São Paulo, personas con movilidad reducida en Barcelona y Ginebra, desplazados y desmovilizados en Colombia y refugiados saharauis en Tinduf.

El nuevo canal invita a personas ciegas o con severas dificultades de visión a construir su propio discurso de expresión, representación y denuncia. El desarrollo de este canal se remonta a marzo de este año. Desde esta fecha, doce emisores voluntarios han trabajado con los dispositivos móviles para discutir en asamblea mejoras y cambios en la programación del software para hacerlo completamente operativo y adaptado a las necesidades del colectivo. Como comentaba ayer Antoni con los emisores de blindview:

Hem creat el dispositiu entre tots però només podeu donar-li sentit vosaltres.

Y no es la enésima retórica del artista ventrílocuo de los pobres, Abad y Tisselli son constructores de megáfonos, la voz la ponen los emisores. Lo cierto es que hablando anoche con esas voces podía percibir una fuerza micropolítica autoconsciente, a la vez definida y expectante, como el último segundo de un silencio que está a punto de romperse.

Los ciegos somos un grupo políticamente desmovilizado… Tenemos que mostrar nuestra realidad, denunciar, tener presencia en redes de expansión de información.

Y así pasé la tarde, escuchando y aprendiendo. Escuchando ideas (cómo diseñar un software descargable y configurable por cualquier usuario para que el proyecto se extienda, cómo incrementar la presencia en redes sociales accesibles) y aprendiendo por segundos (cómo se indica con el ritmo de los pasos un estrechamiento del camino cuando caminas charlando con un ciego, cómo la ciudad del consume-hasta-la-náusea deja atrás con su ritmo totalitario a quien necesita sus propios tiempos, cómo una etiqueta en braille puede cambiarlo todo). Cuánto cómo. Y es que megafone es el proyecto del cómo. Cómo convertir un móvil en un megáfono. Cómo la imagen social puede representar lo socialmente invisible. Cómo lo pequeño puede ser grande. Cómo John Berger tenía razón al decir que probablemente la última cosa que nos impide caer en el pesimismo absoluto es, precisamente, nuestra capacidad colectiva de producir algo nuevo. Cómo, cómo, cómo.

As soon as one is engaged in a productive process, however circumscribed, total pessimism becomes improbable. This has nothing to do with the dignity of labour or any other such crap; it has to do with the nature of physical and psychic human energy (…) The act of participating in the production of the world, even if the particular act in itself seem absurd, creates the imaginative perspective of a potential, more desired production.

Sigue en @megafonet la información actualizada sobre el canal megafone.net/blindview

Wikileaks-Arquímedes (5)

diciembre 1, 2010 en comunicación, política

La Interpol ya ha cursado una orden de extradición de máxima prioridad contra Julian Assange, según informa Jorge Rodríguez.

Wikileaks-Arquímedes (4)

noviembre 30, 2010 en comunicación, política

Ignacio Escolar, señala en su blog un tema revelado por los documentos filtrados que tal vez pase desapercibido bajo los focos cegadores de los chismorreos de los grandes líderes mundiales: EEUU presionó a varios políticos españoles para promover la aprobación de la Ley Sinde de propiedad intelectual. ¿A alguien le cabe duda todavía de que el régimen de propiedad intelectual es a día de hoy un resorte político de primer orden?

Alvagó, en su blog, relaciona el asunto de Wikileaks con las posibilidades de la acción colectiva. Y es que estamos hartos de Robinsones que piensan por nosotros.

Wikileaks-Arquímedes (3)

noviembre 30, 2010 en comunicación, política

En una entrevista digital, el director de El País tacha de “teorías conspirativas sin fundamento” las críticas contra la gestión de los documentos por parte de su publicación. Igualmente asegura que Wikileaks sólo publicará los documentos que los diferentes periódicos han seleccionado. Sin embargo, Quettaheru enlaza la web publicada por Wikileaks y Owni donde se pueden consultar todos los documentos filtrados en su integridad.

Wikileaks-Arquímedes (2)

noviembre 28, 2010 en comunicación, política

Leo en Nación Red que El País ha censurado, bajo su imperativo de prudencia en la evaluación de las fuentes, las informaciones concernientes a España. Igualmente anuncia que respetará los acuerdos a los que llegue The New York Times en su negociación con funcionarios del gobierno. Nessun dorma.

Wikileaks-Arquímedes

noviembre 28, 2010 en comunicación, política

Mientras en las calles de Barcelona se deciden los resultados de la lamentable campaña electoral por la Generalitat, Wikileaks vuelve a demostrar por dónde se definen los cauces y las posibilidades políticas del presente: la acción civil, la apropiación del potencial comunicativo de Internet y el refuerzo de los nodos de la red distribuída antihegemónica.

No voy a insistir en lo que ya se sabe de sobra respecto a la última filtración de 250.000 cables diplomáticos estadounidenses, la que ya se ha definido como mayor desclasificación ilegal de documentos de la Historia. Además, en este momento estoy saturado por la información que se me acumula en pestañas y pestañas del navegador. Pero algo tengo claro: la técnica de distribución elegida por Wikileaks en esta ocasión, de nuevo, no es un hecho indiferente.

Los cables se han distribuído entre cinco grandes publicaciones: El País, The Guardian, The New York Times, Le Monde y Der Spiegel. La jugada, según la veo, es maestra. A sabiendas de que la propia web de Wikileaks sería atacada ipso facto, los paquetes de información se han distribuído entre los periódicos de mayor audiencia del planeta (además, publicaciones tradicionalmente asociadas al espectro “socialdemócrata” que, precisamente, de social y demócrata sólo queda en ellos un espectro). Hay un segundo paso: estas publicaciones se han visto obligadas a admitir que no se atreven a publicar todo lo que han recibido o que incluso están negociando con los poderes implicados una cierta “censura razonable”. Cada uno lo dice con sus propias palabras: el New York Times reconoce directamente haber consultado con “altos oficiales” qué publicar y qué no, reservándose el derecho último de hacer caso de estos consejos. El director de El País, mediante un vídeo, asegura que su diario sólo publicará aquello que garantice “la seguridad de las fuentes”. Le Monde se distancia de Wikileaks criticando su sistema de publicación indiscriminada y asegura que mediante su “análisis periodístico” de las informaciones recibidas, demostrará que “discernimiento y transparencia no son incompatibles”.

Parece bastante sensato concluir que Wikileaks no sólo está mostrando las mentiras impunes de los poderes fácticos sino que, también, está revelando el carácter completamente mediado de los grandes grupos de comunicación -de aquellos que de la noche al día pasaron de ser “el diario independiente de la mañana” al “periódico global de noticias en español”. No puede ser más esclarecedor ver los equilibrismos precarios con que estas publicaciones, mientras se queman sus manos con la patata incandescente que han recibido, tratan de conciliar un extraño Juste Milieu entre su labor informativa y un discurso políticamente correcto.

Lo mejor del asunto es que tras enviar en primera línea a los grandes medios (algo así como ver al rey bailando canciones satíricas), Wikileaks terminará por revelar los documentos en su integridad. Y todos habremos bajado la vista de golpe y habremos visto todo: el latón y las tripas.

Por otra parte, hay otro detalle que llama mucho la atención. De todos es sabido que esta clase de documentos se terminan desclasificando “legalmente” transcurridos los años, a través de un calculado gota a gota. Así, por ejemplo, hace unos días Estados Unidos revelaba voluntariamente la confirmación documental de lo que todos sabíamos: la intervención de Estados Unidos en el golpe de estado de Pinochet. Esto se podría entender como una calculada gestión del pasado y el presente: la infamia se revela sólo cuando ya es considerada una cuestión de memoria estéril. Así, vivimos en un presente en el que sólo nos queda desenterrar a nuestros muertos ya reducidos a escombros o mirar a la cámara y arrancar en un último aliento que nos han mentido.

Hay una primera observación, y es que Walter Benjamin ya nos enseñó que no está tan claro lo préterito del pasado ni la caducidad de la memoria. Pero hay más: Wikileaks no acepta los tiempos de revelación impuestos por la gestión institucional del poder. Si Boaventura de Sousa Santos está en lo cierto, hay un reto político contemporáneo de primer orden: expandir el presente para crear un espacio-tiempo lo suficientemente amplio que nos permita comprender nuestras posibilidades de cambio actuales. Wikileaks, Arquímedes colectivo, ha sacado la palanca y nos está despejando el escenario.

Imaginons des pas de danse sur cette nouvelle scène du réel. (Antonio Negri)

Las imágenes incontenibles somos nosotros

octubre 24, 2010 en arte, comunicación, política

Después de todo, estamos en guerra. Una guerra sin fin. Y la guerra es el infierno, mucho más de lo que la gente que nos metió en esta guerra vil parece que esperaba (…) Pero en nuestra sala de espejos digital, las imágenes no se desvanecerán (…) E incluso si nuestros dirigentes prefieren no mirarlas, habrá miles de instantáneas y vídeos adicionales. Incontenibles.

Con estas palabras cerraba Susan Sontag en 2003 un genial artículo cuyo título original (incomprensiblemente alterado en varias reediciones) era The Photographs Are Us. Se trataba de la redacción de la pensadora ante la publicación de las imágenes de las torturas de Abu Ghraib.

La reflexión de Sontag no ha perdido un gramo de verdad y menos estos días, en los que nuestros ojos todavía intentan acostumbrarse a la luz cegadora que la última y contundente acción de Wikileaks nos ha arrojado a la cara: la desclasificación de 40.000 documentos que evidencian más crímenes indiscriminados de las tropas estadounidenses en Irak.

Y, de nuevo, las consecuencias de la acción no se reducen tanto a las municiones empleadas como a los medios. En este sentido, merece la pena detenerse un segundo en el asedio amarillista contra Julian Assange, cabeza visible de Wikileaks.

Si Foucault estaba en lo cierto, la figura del autor individual e identificable habría sido una respuesta represiva extremadamente calculada ante las posibilidades subversivas del arte y la literatura a mediados del siglo XIX (y según ha investigado T.J. Clark, parece que no era ninguna broma el poder de impugnación que llegó a tener la producción artística entre barricada y barricada en París).

Desde ese punto de vista, el del asalto contra la cabeza visible, no es de extrañar la rémora intermitente y calculada de las causas por acoso sexual pendientes contra Assange. La última, en una entrevista en la CNN en la que Assange termina por largarse.

Nada nuevo bajo el sol. En su Ways of Seeing, John Berger insistía en el insidioso poder político de algo que podríamos llamar contaminación de la imagen por la palabra. De este recurso deriva, al fin y al cabo, la importancia política de controlar la ortodoxia interpretativa de la imagen, algo que técnicamente se ha convenido en llamar Historia del Arte. Es revelador un ejemplo que cita Berger en su libro:

Aquí tenemos el paisaje de un trigal con pájaros que vuelan sobre él. Mírenlo unos instantes. Después vuelvan la página.

Éste es el último cuadro que pintó Van Gogh antes de suicidarse.

Es difícil definir exactamente en qué medida estas palabras han cambiado la imagen, pero indudablemente lo han hecho. La imagen es ahora una ilustración de la frase.

Esa gota malaya cínicamente empleada por los medios contra Assange (contra la imagen de Assange, su aparición mediática) funciona exactamente del mismo modo. Es inevitable desligar la representación visual del portavoz de Wikileaks de la sombra de las acusaciones, ya sea para rebatirlas como manipulación miserable o como atajo moral para condenar las revelaciones de Wikileaks (hay que matizar que a día de hoy estas acusaciones no han podido ser probadas, sin olvidar que la causa fue retirada y presentada de nuevo coincidiendo con los momentos de mayor activismo de Wikileaks). Atika Shubert, la periodista de la CNN, tiene la irritante pero reveladora virtud de la sinceridad frontal, casi cínica:

But… the story about you is eclipsing the work of Wikileaks.

Por supuesto, la respuesta de Assange (como la respuesta que redactó Efrim Menuck, de Godspeed You ! Black Emperor, tras las infamias publicadas en OOR a partir de una entrevista manipulada) deja muy claro en el nivel tan miserable en que nos encontramos:

I’m going to walk if you’re going to contaminate the death of 104.000 people with questions about my person…

La capacidad que consigamos desarrollar para contrarrestar el poder de difusión de estas contaminaciones verbales de los mainstream media determinará en gran medida la eficacia de las acciones políticas basadas en la comunicación y en la imagen (y con permiso de la Escuela de los Pedantes -Baudelaire dixit- me permitiré decir que éste y no otro es el espacio de una concepción política del arte en la actualidad). Más luciérnagas, más puntos de luz en movimiento constante. Que no se nos olvide: las imágenes incontenibles somos nosotros.

Prólogo

agosto 28, 2010 en cine, comunicación, política

La vida como un bosque de símbolos. Merece la pena reflexionarlo lentamente para concluir que lo que no está tan claro es si son los símbolos los que nos miran a nosotros o nosotros a ellos.

Este blog es resultado de la insistencia de Julio, predicador en el desierto y perseguidor convincente –uno de esos martillos. El símbolo: esta plataforma, que nace para acercar y confundir y anudar y revolver nuestras ideas a golpe de palabras, poniéndose en marcha cuando hay un océano de por medio entre nuestras cabezas. Con tanta materialidad kilométrica y acuática mediante intuyo que lo que estamos haciendo no es simbolismo. Más bien estamos poniendo a prueba a Negri

Parler aujourd’hui d’immatérialité ne signifie paradoxalement plus parler d’abstraction mais au contraire d’une véritable plongée dans le concret, dans la matière (…) Le travail immatériel constitue des produits matériels, des marchandises, de la communication. Il s’organise socialement à travers des réseaux linguistiques, coopératifs, électroniques, informatiques, qui sont tous extrêmement matériels, et se donne à travers des types d’association –et des mouvements- multitudinaires. Il s’agit par conséquent d’une immatérialité très pleine de chair, très mobile, très flexible : un ensemble de corps.

En nuestro particular ensemble de corps, insularo.net, somos pocos y en construcción (gracias al trabajo paciente de Quettaheru) y seguro que podríamos decir aquello de “je suis peu nombreux, mais je suis decidé”.  Por el momento me confieso indiferente a las dimensiones, precisamente porque de lo que se trata es de sabernos como las luciérnagas que hace poco nos recordaba Didi-Huberman revisitando a Pasolini y que tanto (me) han dado que pensar: deliberadamente intermitentes, pequeñas, falibles, inmanentes, necesitadas de 4.999 compañeras más para producir la luz de una sola bombilla eléctrica. No se trata de un horizonte luminoso colosal. Se trata de hacerse con los mecanismos micropolíticos de construcción de la realidad. Y tampoco será ni aquí ni ahora. Y eso es lo bueno, el sueño de una acción multitudinaria y fragmentada como alternativa a la vulnerabilidad del individualismo justiciero.

Esto arranca, pues. Debería sonar como los primeros minutos del Hombre de la cámara de Dziga Vertov, por supuesto acompañados de los ruidos que tardaron 74 años en llegar de la mano de los chicos de The Cinematic Orchestra: el hombre de la cámara se dispone a iniciar su trabajo, aunque eso, claro está, no es lo más importante. Los espectadores ya se han visto a sí mismos entrando en la sala silenciosa, han visto al proyeccionista ajustando cuidadosamente la señal que da entrada a los músicos que esperaban, de piedra. En la pantalla, la ciudad duerme como se duerme en los últimos minutos de sueño, tranquila pero tensándose imperceptiblemente, como un arco, cada segundo en la cinta sugiere que de un momento a otro empezará a rodar todo.

Éste era otro símbolo. En verdad todo esto no serán más que palabras. Palabras-luciérnaga.