De animales y ciudadanos: los Centros de Internamiento de Extranjeros y el fascismo social

enero 21, 2012 en política

Dice Boaventura de Sousa Santos que en un momento histórico como el presente –en que la apoteosis triunfal del capitalismo se construye sobre un mantra que niega la posibilidad misma de imaginar alternativas al orden dado de las cosas– necesitamos armarnos de imágenes desestabilizadoras. Con ello se refiere a la puesta en circulación de ideas, imaginarios y percepciones “que pueden restituir la capacidad de espanto y de indignación”. No es casual que su punto de referencia sea el concepto de ‘peligro’ del que se valió Walter Benjamin, esa especie de alarma de incendios que debía ponernos alerta ante lo intolerable.

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Nada que ver ni entender

julio 22, 2011 en passagen

En 2005 o 2006 fui con una amiga a ver una exposición en un centro cívico en el barrio de la Mina de Barcelona. Se había hecho público que un tal Bruegel había sido nombrado comisario de la Documenta, un evento que, como sabréis, se celebra en la ciudad de Kassel cada cuatro años y donde se supone que se presentan las tendencias y discursos que van a devenir el futuro del arte contemporáneo. En aquel momento el MACBA había invitado a Bruegel a realizar un experimento en relación con la dinamización de público en Barcelona, previa a la celebración de la Documenta. La propuesta de partida del comisario abogaba por que el arte contemporáneo no se encerrara en los museos, sino que saliera a encontrar otros públicos, otras audiencias, según explicaba a los medios de comunicación.

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El arte crítico y el círculo de la culpabilidad

julio 11, 2011 en arte, política

Leía el otro día en Diagonal un artículo de Kiko Amat en el que despotricaba contra el paripé en que se convirtió la cultura de la Transición -aquel circo cabaretero donde Alaska, Mecano, los artistas rotondistas y otros animales culturales fueron proclamado representantes de nuestro ideal democrático y, de paso, nos olvidamos de una vez por todas de aquellos aburridos comunistas y anarquistas que murieron luchando contra Franco, qué más da, tengo los huesos desencajados y me paso el día bailando, déjate tú de la lucha de clases y la tierra para los que la trabajan. Como dice Amat, eran tiempos felices de inauguración y celebración cultural:

…la cultura oficial de la post-movida y la Cultura de la Transición, los fastos achampañados de las concejalías de cultura y las inauguraciones de otra birria informe esculpida en latón para la enésima plaza de pueblo de ayuntamiento sociata: era BASURA. Basura subvencionada, inútil, inane, sin alma ni coraje alguno, mercantilista y clientelista, que no representaba otra cosa que el afán de lucro y la celebración de la fiesta-por-la-fiesta de sus adalides.

En fin, hasta aquí todo iba muy bien, y realmente estaba disfrutando el artículo de Amat. Sobre todo cuando se centraba en el caso de Barcelona: oh, Barcelona y su política cultural biempensante à la PSC, en la que una mano da museos y la otra golpea, expropia y gentrifica los barrios populares -claro que el retorno de CiU mantiene la mano de las hostias y en la de los museos pone unas tijeras muy gordas, mire usted hasta dónde pueden llegar las flechas del arco parlamentario.

Pero, según avanzaba el artículo y la cosa derivaba hacia una reflexión más amplia sobre las relaciones entre las prácticas artísticas y la mercantilización de la cultura, me empecé a sentir un poco incómodo. Releí la cosa y algunos detalles dejaron de gustarme tanto. Vamos a echarle un vistazo al final del artículo:

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La pastelería de los Mossos

mayo 31, 2011 en política

No, no era un fake.



El orden reina en Barcelona (blindblindblind)

mayo 27, 2011 en política

No puedo añadir mucho más a lo que las redes sociales y los medios (presentables) llevan horas publicando sobre lo que está pasando en Barcelona. El resumen es claro: a las 7 de la mañana, varios grupos de Mossos d’Esquadra y Guàrdia Urbana -todos ellos sin números de placa visibles- han procedido a desalojar el campamento de Plaça Catalunya. Han agredido brutalmente a quienes se resistían y nos han impedido el acceso a la plaza a quienes hemos acudido en apoyo. Han desmontado prácticamente todo el campamento y han incautado varios ordenadores y materiales instalados por los acampados -como generadores o equipos de megafonía. La gente aglomerada a los alrededores no hemos hecho más que crecer hasta que no han podido contenernos. El campamento ya está siendo reconstruido. En unos minutos nos concentramos de nuevo. Some! hearts! are! true!

Blindblindblind por Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band

The dust and the mess of our mornings,
Promise that we’ll never quit
So drunk, though our hands surely woven
Entire fleets of staggering ships…
Now our ships line the floors of the ocean,
And the oceans breaching on the ridge,
And the terrified dreams of our wanderings
That once lit our way are now hid…

We want punks in the palace
‘Cause punks got the loveliest dreams

And our gang is liquored and lovely,
And smart and sweet and lean,
And burn with a curious flame
That spits and kicks and shines
And trumpets the labour of wafing and trying

There ain’t none – sometimes there is
Banged and bitter – but cling to it
Power’s the province of miserable pricks
There ain’t none but sometimes there is…

Policemen in parallel lines
Blind! Blind! Blind!
The broken bones of quivering pines while
Empty waters rise…

And the light of our striving still shines!
Blind! Blind! Blind!
May the light of our striving still shine
And may the light of our striving still shine…

Love the horse or leave the horse,
Love the horse or leave the horse,
Lover oh lover oh lover oh lover…

Some ! hearts ! are ! true ! Some ! hearts ! are ! true ! Some ! hearts ! are ! true !

Ahoy ! Ye bland plump boys
Go tear wings for vainful gain
Our home made choirs, like forest fires,
Hiss ‘neath golden rain
And slip the leash and the chain,
And slip the leash and the chain -
Cause some hearts are true
But some hearts aren’t hardly true
But some hearts are true…

Acta Muriensa

abril 9, 2011 en literatura

El otro día me contaron un chascarrillo que aprecié muchísimo. Al parecer, el edificio del Raval de la Universitat de Barcelona está rematadamente mal diseñado. Por alguna razón, las tomas de tierra del circuito eléctrico no funcionan correctamente y algunas zonas de las instalaciones se recargan. El resultado es una especie de atmósfera electrificada. Sin pretender faltarle al respeto a los trabajadores que, me decían, han tenido que pedir la baja dado que iban por el mundo echando chispas (sic), la imagen de la institución universitaria atrapada en un circuito cerrado y envenenándose a sí misma me ha parecido extremadamente sugerente e ilustradora.

Y es que, como con todo submundo electrificado, con la universidad no queda otra que tomarla un poco a risa, gaudeamus igitur. Algo así debieron pensar en 1918 Walter Benjamin y Gershom Scholem cuando fundaron en sus cabezas la Universidad de Muri. Su objetivo era, básicamente, descojonarse de la pomposidad autocomplaciente de la universidad alemana. Lo cierto es que se lo pasaron realmente bien. En su Acta Muriensa, inmortalizaron mano a mano los estatutos y el programa de estudios de su venerable institución imaginaria. Leyendo sus geniales textos, uno de los ejercicios posibles es tratar de adivinar cuál de todos los ínclitos docentes de Muri podría haber formado parte del jurado de la universidad de Frankfurt que, en 1925, tuvo la brillante idea de suspender la tesis doctoral de Benjamin sobre el Trauerspiel cerrándole las puertas de la docencia. El otro ejercicio posible es comparar esta oferta docente con ciertos programas universitarios reales que tengo ahora mismo en mente. Lo digo tan en serio que, por cruel, lo dejaremos para otra ocasión.

PROGRAMA DE ESTUDIOS DE LA UNIVERSIDAD DE MURI

Teología

Prof. Robert Eisler: Historia del paganismo occidental; de Papageno hasta Paganini.

Íd.: El abrigo de señora y la caseta de baño.

Prof. Max Scheler: Vida y obra de San Juan María Farina.

Seminario de Historia de los Dogmas:

Prof. A. von Harnack: Huevos de Pascua; ventajas y peligros.

Prof. Max Scheler: Ejercicios sobre el cónclave.

Filosofía

Prof. I. Kant: Ejercicio sobre Erdmann. De Leibiniz a Bahlsen.

Seminario de Psicología Experimental:

Prof. Stumpf: Medición del alma.

Prof. Scheler: Misas de difuntos.

Prof. Willamowitz-Moellendorff: Vida y actividades de los proveedores de corte.

Prof. Levison: Arminio el Querusco (cuatro horas).

Prof. Delitzsch: El cable y el sable.

Seminario de Historia:

Prof. Dietrich Schäefer (juntamente con el prof. Roethe, de 6 a 8 de la mañana): Ejercicios sobre la Puerta de Brandemburgo.

Íd.: La cuestión alemana: ¿martillo o yunque?

Íd.: Ejercicios sobre la Orden del Águila Negra (para estudiantes avanzados).

Seminario de Historia de la Literatura:

Prof. Roethe: Ejercicios sobre las Excursiones por la Marca de un carca, de Fontane.

Seminario de Astronomía:

El cielo de Prusia; con la observación del Lunapark.

Seminario de Física:

Camilla Schulze: Teoría de la caída libre, ejercicios prácticos incluidos.

Prof. Sigmund Freud: ¿De dónde vienen los niños?

Íd.: Explicación de chistes escogidos.

Jurisprudencia

Seminario de Derecho:

Introducción a la teoría de la táctica dilatoria.

Teoría y práctica de la ofensa.

Medicina

Seminario de Medicina:

Ejercicios de liquidación.

Frío

diciembre 16, 2010 en arte, literatura, política

Bertolt Brecht insistió en que el teatro épico debía crear un efecto de distanciamiento tan marcado que en ningún momento el espectador creyera estar ilusoriamente ante la realidad. El carácter representacional y construído de la obra era transparente, y en este gestus radicaba su potencial político. En un juego de espejos explícitamente trucados, la colisión de unos gestus con otros tensaba críticamente las relaciones sociales.

De alguna manera -probablemente mítica- echo de menos aquellos momentos en que los gestus eran brechtianos e histriónicos, se introducían como ganchos afilados en las grietas menos esperadas del presente y lo dejaban, al menos durante unos segundos, hecho unos zorros.

Ésta es una foto de Pedro Lemebel. Poeta, izquierdista y activista homosexual, así leyó uno de sus textos durante un acto político en plena dictadura de Pinochet.

Tras visitar el otro día la exposición If You Lived Here, Still… en la Virreina me volvía a casa pensando, aunque una cosa y otra no tuvieran nada que ver en apariencia, en la potencia del gestus de Lemebel. Lo cierto es que sentía una especie de nostalgia y mucho, mucho frío.

La exposición traía a Barcelona el archivo que Martha Rosler, una de las artistas políticamente más activas de las últimas décadas, plantó en 1989 en plena Dia Art Foundation. La artista introdujo en uno de los centros de referencia del high art neoyorquino una recopilación de documentos, carteles, pancartas, panfletos y recortes relacionados con los movimientos sociales en defensa del derecho a la vivienda y la lucha contra la especulación y la gentrification (lo que en valenciano se dice “llenar el barrio de putas y yonkis y derribarlo“). Se permitió yuxtaponerlos a algunos recortes: las últimas exposiciones multimillonarias de Frank Stella o noticias de los condes de York posando en frac ante su generosa donación para la adquisición de un pollock. Paralelamente, Rosler consiguió colar en las pantallas de Times Square varios mensajes extremadamente críticos. Si Lemebel construía su gestus convirtiéndose en una materialización de sus propios personajes literarios como reverso histriónico del beaterío fascistoide, Martha Rosler también se valía de un juego de espejos antagónicos: introducía pasquines y serigrafías arrugadas en un templo de lo Sublime y un retrato despiadado del dinero escrito por las mismas bombillas que normalmente sólo dejan discurrir, indolentes, las cotizaciones de Wall Street.

El montaje de la Virreina reconstruía el archivo original de Rosler y le añadía un segundo corpus documental sobre iniciativas similares en la Barcelona contemporánea: así, se recordaban acciones como los movimientos vecinales autogestionados de Nou Barris, el trabajo de colectivos como Sitesize, las cartografías críticas de Gran Hotel Barcelona y los iconoclasistas o las reivindicaciones de V de Vivienda. Lo cierto es que disfruté tanto uno como otro archivo, los materiales y los movimientos autogestionados representados son ciertamente interesantes.

Pero volviendo a casa, a medida que me se disipaba la ilusión de realidad y se me imponía la distancia brechtiana, me vino la nostalgia del gestus y el frío.

La nostalgia: el potencial político de un gestus no es autónomo sino que se construye en relación con su contexto. Y si inundar la Dia Foundation con los papeles mugrientos de los sin techo y hackear pantallas de publicidad en el 89 era como mirar a Pinochet con cara de hoz y martillo en 1980, disecar ese momento (y de paso sus homólogos recientes) en plena Barcelona shopping night en 2010 chirría.

El frío: cuando se pacta con el diablo hace frío, lo dice Thomas Mann y sabía de esto. Lo cierto es que cogí mucho frío en la exposición de la Virreina. Por supuesto, esto no quiere decir nada ni de las acciones políticas de Rosler ni de los movimientos sociales barceloneses sino del contexto en que los encontraba. Ya no es la crítica la que hackea la institución artística sino la institución la que hackea la crítica. Los términos del pacto son claros: después de provocar tu ira y reprimirla policialmente, el Ayuntamiento de Barcelona te abrirá sus puertas y disecará el rastro material de tu activismo en una de sus salas de exposiciones. Tus críticas políticas tendrán difusión, sí, pero lo harán bajo el patrocinio de Nestlé, que  no sólo desgravará por ello (como los condes de York satirizados en 1989 por el propio montaje de Rosler), sino que además pondrán otro granito de arena para salvar su imagen de responsabilidad social corporativa frente a su interminable lista de cargos a lo largo y ancho del planeta:  explotación de ganaderos en Pakistán, deforestaciones en Indonesia, maltrato laboral en Nicaragua, asesinato de sindicalistas en Filipinas, connivencia con la dictadura de Mugabe en Zimbabwe

Adrian Leverkühn: ¿No podrías poner término a esa absurda corriente helada?

Mefistófeles: No, y lo siento. Me apena no poderte complacer. Soy frío y no lo puedo remediar. Si no fuera así, ¿cómo podría resistir y encontrar soportable el lugar donde vivo?

Megafone Blindview o la micropolítica del cómo

diciembre 10, 2010 en arte, comunicación, política

Ayer se presentó en Barcelona el prototipo del nuevo canal del proyecto megafone.net: el canal Blindview.

Desde 2003, el artista Antoni Abad, con la estrecha colaboración del programador y artista digital Eugenio Tisselli, ha invitado a diversos colectivos sociales invisibilizados y excluídos por los medios de comunicación convencionales a participar en megafone.net. Mediante asambleas regulares y utilizando teléfonos móviles, los participantes publican contenidos audiovisuales en la web de forma completamente autónoma. El resultado es una cartografía de la autorepresentación de los grupos sociales que recorre latitudes y realidades: taxistas en México DF, jóvenes gitanos en Lleida y León, prostitutas en Madrid, inmigrantes nicaragüenses en San José de Costa Rica, mensajeros urbanos en São Paulo, personas con movilidad reducida en Barcelona y Ginebra, desplazados y desmovilizados en Colombia y refugiados saharauis en Tinduf.

El nuevo canal invita a personas ciegas o con severas dificultades de visión a construir su propio discurso de expresión, representación y denuncia. El desarrollo de este canal se remonta a marzo de este año. Desde esta fecha, doce emisores voluntarios han trabajado con los dispositivos móviles para discutir en asamblea mejoras y cambios en la programación del software para hacerlo completamente operativo y adaptado a las necesidades del colectivo. Como comentaba ayer Antoni con los emisores de blindview:

Hem creat el dispositiu entre tots però només podeu donar-li sentit vosaltres.

Y no es la enésima retórica del artista ventrílocuo de los pobres, Abad y Tisselli son constructores de megáfonos, la voz la ponen los emisores. Lo cierto es que hablando anoche con esas voces podía percibir una fuerza micropolítica autoconsciente, a la vez definida y expectante, como el último segundo de un silencio que está a punto de romperse.

Los ciegos somos un grupo políticamente desmovilizado… Tenemos que mostrar nuestra realidad, denunciar, tener presencia en redes de expansión de información.

Y así pasé la tarde, escuchando y aprendiendo. Escuchando ideas (cómo diseñar un software descargable y configurable por cualquier usuario para que el proyecto se extienda, cómo incrementar la presencia en redes sociales accesibles) y aprendiendo por segundos (cómo se indica con el ritmo de los pasos un estrechamiento del camino cuando caminas charlando con un ciego, cómo la ciudad del consume-hasta-la-náusea deja atrás con su ritmo totalitario a quien necesita sus propios tiempos, cómo una etiqueta en braille puede cambiarlo todo). Cuánto cómo. Y es que megafone es el proyecto del cómo. Cómo convertir un móvil en un megáfono. Cómo la imagen social puede representar lo socialmente invisible. Cómo lo pequeño puede ser grande. Cómo John Berger tenía razón al decir que probablemente la última cosa que nos impide caer en el pesimismo absoluto es, precisamente, nuestra capacidad colectiva de producir algo nuevo. Cómo, cómo, cómo.

As soon as one is engaged in a productive process, however circumscribed, total pessimism becomes improbable. This has nothing to do with the dignity of labour or any other such crap; it has to do with the nature of physical and psychic human energy (…) The act of participating in the production of the world, even if the particular act in itself seem absurd, creates the imaginative perspective of a potential, more desired production.

Sigue en @megafonet la información actualizada sobre el canal megafone.net/blindview

Coreografía para santos padres

noviembre 7, 2010 en historia, religión

En 1347, durante la Revolta de la Unió, una turba popular irrumpe en tromba en el palacio en que se encuentra el rey Pere IV el Cerimoniós. Liderados por las canciones satíricas que entona el barber Gonçalbo de Roda, obligan al rey y a la reina a bailar ante el pueblo. Como dice Furió

Era, per dir-ho així, la revenja primària i irreverent de les clases subalternes, sotmeses sempre a la humiliació dels poderosos.

Nada me habría gustado más que arrastrar por sus hábitos, sacándolo de su vitrina rodante y acolchada, a ese huevo de Fabergé con puntillas que hoy ha sido venerado en Barcelona entre el fanatismo de la extrema derecha y la cabotà papa-natas de la burguesía ferrusolesca local. Una vez fuera, cegada por el sol y confundida Su Santidad, lo habría hecho bailar hasta la extenuación, hasta pisarse los faldones. La canción también la cantaría un barber, pero un barber posmoderno, que recogería lo mejor de los saberes de sus antepasados: mitad artista deicida y mitad investigador en células madre. Puedo imaginarme el ritmo de la canción, un ritmo seco y constante, in crescendo hasta ese infinito del que tanto nos han hablado desde los púlpitos tallados en oro finito, sería un ritmo africano para más señas, africano como el continente que se desangra gota a gota por el SIDA con el beneplácito abyecto de este pastor que tan bien sabe cerrar los ojos ante la muerte de las ovejas inocentes de su rebaño, al fin y al cabo aprendió de un buen maestro, a quien por cierto nombró Venerable encaminándolo a la santidad. Estoy seguro de que en torno al baile arderían hogueras, hogueras paganas que celebren el cuerpo, el fuego lo alimentarían los papeles cuidadosamente rasgados por el diputat Ricardo Martínez mientras se niega a escuchar que el fanatismo es una obscena pareja para la ciencia. Incluso tal vez el propio político-ceramista también fuera empujado al baile, al fin y al cabo tiene una beatífica papada, cuya etimología asegura el diccionario que se remonta a papo, pero lo discuto, se remonta a papa, a Papa de Roma, a mofletes litúrgicos, a nalgas sudorosas y sedentes en la cátedra de San Pedro, a orejas embozadas por el limo pastoso de la barbarie, orejas como las de l’Excel·lent Senyor Martínez o las del Santo Padre. Padre de quién, me pregunto, alguien debería averiguarlo, nada me horroriza más que imaginar esas manos (tantas manos) acercándose a un niño.

Baile, Santidad, baile.

Masharah

septiembre 30, 2010 en política

29 de septiembre de 2010, huelga general. Acabamos de pasar por delante de la Borsa de Barcelona, tres furgones a cada lado de las puertas y una hilera de mossos parapetados en el acceso. En pleno capitalismo cognitivo, no deja de fascinarme la escenificación de la protección y asalto de representaciones físicas de poder. En Toulouse, durante la grève de 2009, en cuanto en la Asamblea General del Mirail votábamos salir a las calles en tromba, varias unidades de CRS protegían en bloque la puerta de la Préfecture.

Hace unos días, durante la Mercè, Barcelona estaba atestada de Poly-Klyns rellenos de etílicos usuarios orinantes. En el cruce de Passeig de Gràcia con Gran Via se funden los plásticos de varios de ellos en las barricadas. Un grupo de black-blocks (ojo) arremete contra una tienda de Levi’s. Se viene abajo el escaparate. La gente enloquece ante una lluvia de vaqueros. Carrera ante la llegada de 8 furgones de mossos. La coreografía pomposa del Orden: con las sirenas encendidas giran una y otra vez la rotonda a toda velocidad, en dos círculos concéntricos en direcciones opuestas. En un lateral de la plaza, cientos de cámaras, la mayor parte de turistas asiáticos, lo graban todo. Se cruza la manifestación mayoritaria. Suenan unas pocas palmas, se arranca la gente, rítmicamente todo el mundo está aplaudiendo de repente. Presiden la escena los mascarones del Teatre Comèdia.

Máscara: del árabe masharah, objeto de risa.

Querría ver en todo esto algo más. Aunque fuera un ápice de lo que quería decir Antonio Negri en su Lettre à Raúl sur le corps de 1999:

Une poétique que traverse le squattering et navigue sur la Toile, peint comme Basquiat sur les transports publics et fait de la poésie à la manière de Seattle… -bref, qui propose dans le social, dans la métropole, la lutte des classes et la libération. Une lutte pour l’appropriation d’outils toujours plus puissants, pour l’expression de désirs toujours plus riches et de langages toujours plus efficaces.

Realmente he forzado la vista tratando de verlo (creí ver mucho de ello en la ocupación, el sábado 25, del Banesto de Plaça Catalunya en que un espacio muerto a la espera de especulaciones varias devenía un punto de encuentro de los movimientos sociales de Barcelona). No puedo decir lo mismo del episodio que acabo de describir. Sospecho que esas herramientas son cada vez más impotentes, expresan deseos más y más pobres y su lenguaje es cada vez menos eficaz. No me preocupa una moralidad bienpensante en torno a la paz social. Me preocupa profundamente la esterilidad política de las acciones.