De animales y ciudadanos: los Centros de Internamiento de Extranjeros y el fascismo social

enero 21, 2012 en política

Dice Boaventura de Sousa Santos que en un momento histórico como el presente –en que la apoteosis triunfal del capitalismo se construye sobre un mantra que niega la posibilidad misma de imaginar alternativas al orden dado de las cosas– necesitamos armarnos de imágenes desestabilizadoras. Con ello se refiere a la puesta en circulación de ideas, imaginarios y percepciones “que pueden restituir la capacidad de espanto y de indignación”. No es casual que su punto de referencia sea el concepto de ‘peligro’ del que se valió Walter Benjamin, esa especie de alarma de incendios que debía ponernos alerta ante lo intolerable.

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Algunas hipótesis de trabajo en torno a Alessio Rastani, el broker joputa

septiembre 27, 2011 en arte, economía, política

La Revelación de Rastani

Ayer Ignacio Escolar se hacía eco en su blog y hoy era portada en la edición digital de Público, junto a una breve columna del propio Escolar: un broker londinense de nombre Alessio Rastani declara en la BBC que, lejos de estar preocupado por la crisis, la percibe como el momento idóneo para enriquecerse. Dice que “millones de personas perderán sus ahorros” pero que le trae sin cuidado. Él, al fin y al cabo, confiesa que sueña cada noche con una recesión de la que sacar tajada. Y todo concluye con una “sorprendente” información:

No es el momento de hacerse ilusiones: los Gobiernos no van a arreglar nada. Los Gobiernos no dirigen el mundo, lo dirige Goldman Sachs y a éste no le importa este rescate.

Aunque la periodista de la BBC le contesta al señor Rastani que todo el plató está boquiabierto ante sus palabras creo que difícilmente puede decirse que este tipo esté diciendo algo nuevo. Siendo serios ¿alguien dudaba que hay una casta de sacerdotes financieros que se están forrando con la crisis? ¿o que las agencias de rating gobiernan el planeta a su antojo?

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Los intelectuales bailan mal

mayo 13, 2011 en filosofía, política

Un interesante caso de estudio, que daría para un libro gordo y con fotos, es el de las reacciones de los grandes teóricos críticos de la segunda mitad del siglo XX ante los movimientos sociales.

El capítulo central sería mayo del 68, por supuesto. Y un protagonista destacado, Theodor W. Adorno. La cosa tiene su miga, porque mientras los estudiantes se unían al movimiento obrero en las calles, el teórico de la revolución antiburguesa tachó aquello de irracional, infantil, accionista, irreflexivo y hasta fascista-de-izquierdas. Lo cierto es que, junto a Habermas, se negó a prestar apoyo al comité de huelga de la facultad (quizá esta colaboración habría supuesto un incentivo para la reflexión del movimiento) y sufrió repetidos sabotajes en sus clases: estudiantes semidesnudas se suben a su tarima, se escriben consignas en su pizarra y el hombre lo pasa realmente mal, como confiesa en sus cartas. En el mismísimo meollo del 68, Lacan tampoco hacía demasiadas buenas migas con los estudiantes movilizados y, como recordaba Slavoj Žižek, les soltaba aquello de:

Como revolucionarios, sois unos histéricos en busca de un nuevo amo. Y lo tendréis.

Por supuesto, la reflexión crítica sobre el 68 es más que necesaria –en general, la elaboración de cualquier discurso político mínimamente serio. Sin embargo, analizar los errores y aspectos mejorables de aquel proceso contestatario no es incompatible con el reconocimiento de las virtudes de un movimiento que, efectivamente, supuso un gran susto para el poder hegemónico -en esta doble línea se mueve una interesante reflexión de Francisco Fernández Buey sobre el asunto. De hecho, se podría especular sobre cómo habrían ido las cosas si, en lugar de despotricar desde sus despachos, figuras como Adorno, Lacan y compañía se hubieran arremangado y colaborado en el diseño de estrategias del movimiento. La situación no es tan extraña de imaginar si se recuerdan los interesantes diálogos de Herbert Marcuse con las asambleas de estudiantes de la Universidad Libre de Berlín en el 67.

También es verdad que en ocasiones se ha dado este diálogo y casi mejor haberlo evitado. Como muestra, Pierre Bourdieu. Cualquier lector atento se habrá dado cuenta de que sus (muy interesantes) obras basculan entre un compromiso político honesto y una extraña forma de paternalismo unida a la reivindicación del intelectual como guía-del-palurdo-proletario. El asunto tuvo un momento cumbre en las huelgas del 95. Allí, ante los desempleados movilizados, sólo se le ocurrió decirles: “¡Sois un milagro social!”. Le faltó añadir: sois un milagro social porque siempre he defendido que necesitabais un intelectual que codifique lo que queréis y por qué lo queréis y de repente os habéis organizado solitos, cosa que no me explico, y lo dejaremos en eso: milagro, sois un milagro, cosa rara que pasa de guindas a brevas y así, de paso, seréis la excepción que confirma mi regla.

El asunto se puede complicar mucho. La crítica que acabo de exponer, que ve en Bourdieu la enésima repetición del intelectual como “vanguardia política” y portavoz-ventrílocuo de una masa atontolinada, la formula Jacques Rancière (un autor que, al igual que Bourdieu, admiro muchísimo y no sólo por su foto en Wikipedia). El problema es que el mismo Rancière, en diversas entrevistas, ha desprestigiado movimientos sociales contemporáneos con argumentos no menos presuntuosos. Al movimiento de revuelta de las banlieues del 2005 lo puso a caldo, algo que puede llegarse a explicar por la deriva violenta y bobalicona que conoció aquello pese a su prometedor potencial. Menos explicables parecen sus críticas sobre la reivindicación de “dignidad” de los sin papeles en nombre de ciertas esencias terminológicas. Como recuerda Charlotte Nordmann:

Paradójicamente, Rancière renueva la argumentación que criticaba en Althusser: los sin papeles, que “hablan de buena gana el lenguaje de la dignidad”, emplean palabras impropias para expresar sus verdaderas reivindicaciones, reemplazando los términos políticos que son la igualdad o la libertad por los términos “ética” o “dignidad”.

La cosa se le va ciertamente de las manos a Rancière en sus estudios sobre el movimiento obrero decimonónico. Por un lado, celebra como “forma totalmente suficiente de inscripción en lo social de la igualdad” el hecho de que los obreros fueran autorizados a leer sus propios periódicos en los talleres. Sin embargo, de forma bastante sorprendente, en otro punto afirma:

¿Por qué querer que este poder que han adquirido los obreros al demostrar, durante una huelga, que para el caso podían gestionar su fábrica, encuentre su perfección al realizarse permanentemente allí bajo la forma de la autogestión?

En otras palabras, si se ha demostrado la capacidad de autorganización de los obreros, importa poco o nada que se instale un nuevo orden productivo en la fábrica. Curioso, cuanto menos.

Pocos intelectuales comprometidos reconocen abiertamente estas contradicciones (muy complejas) entre teoría y práctica, especulación y acción. El puente que une la teoría y la práctica crítica es incierto y delicadísimo, pero es de una urgencia extraordinaria re-pensarlo y re-hacerlo. Al respecto, me resultó especialmente interesante una reflexión de Boaventura de Sousa Santos, al que tuve la suerte de escuchar hace unos meses en Barcelona. Santos nos habló de su experiencia en la Universidad Popular de los Movimientos Sociales. Concebida como un punto de encuentro entre intelectuales y diferentes corrientes reivindicativas (desde feministas a indígenas pasando por movimientos obreros y largo etcétera), esta institución nómada es un punto de diálogo inédito entre la academia y los movimientos sociales. Pero lo más importante, nos dijo, era la primera noche de convivencia en los talleres. “Ponemos música y nos emborrachamos”, confesó. “Y ahí ves a los intelectuales aislados en corrillos y avergonzados porque no saben bailar”. Por supuesto, el resto de asistentes los acaban convenciendo y todo el mundo acaba de fiesta. Las reuniones al día siguiente son las más fructíferas.

Invisible invisibilización

febrero 1, 2011 en estudios visuales

Sabemos desde hace tiempo que el Diccionario de la Real Academia Española no es fiable.

potorro.

1. m. coloq. Ál. salero (‖ recipiente en que se sirve la sal).

El problema, claro, deja de ser gracioso cuando los académicos, en lugar de simplemente hacer gala de su probada naturaleza fósil (al respecto, ilustradora definición de contrabajo), empiezan a hacer política. Y no me refiero a los esputos zafios que profiere Pérez-Reverte en sus ratos libres para el regocijo del macho alfa patrio. Me refiero a cosas como ésta:

gozar.

1. tr. Tener y poseer algo útil y agradable. Gozar de sus riquezas.

2. tr. Tener gusto, complacencia y alegría de algo. U. t. c. prnl.

3. tr. Conocer carnalmente a una mujer.

Lo cierto es que nunca me he sentido cómodo con la limpieza, la fijeza y el esplendor que sugiere esta institución del Pleistoceno y es redundante insistir en su machismo y homofobia recalcitrantes, y tampoco tenía intención de dedicarles más tiempo del necesario. Pero resulta que redactando mi proyecto de investigación de máster me he quedado sin palabras. Al menos oficialmente. Me explico.

Mi (nebuloso) trabajo se interesa por el control de los medios de producción y distribución de la imagen. Todo discurso audiovisual muestra unas cosas sí y otras no. Claro está, ninguna elección es políticamente neutral. E igual que existe un canon de conocimiento que decide qué es verdad y qué es mentira, qué es importante y qué es secundario, existe una epistemología de la visualidad cuyo discurso define lo visible y lo invisible, o al menos crea toda una serie de jerarquías de presencias y ausencias marcadas políticamente. Todo esto viene de un auténtico delirio (in progress) que me está llevando de las epistemologías del sur de Boaventura de Sousa Santos a Walter Benjamin filtrado por Didi-Huberman, y luego de refilón a Chris Marker y finalmente a la colla de los estudios visuales creando un carnaval fantástico en mi cabeza que desembocará, por el momento, en un humilde análisis del proyecto Megafone.net de Antoni Abad.

Pero vaya, mientras intentaba exponer mi idea por escrito para satisfacer el hambre de paperassa de la maquinaria burocrática me encontré con el problema. Inocente yo, partía del verbo

visibilizar.

1. tr. Hacer visible artificialmente lo que no puede verse a simple vista, como con los rayos X los cuerpos ocultos, o con el microscopio los microbios.

para explicar cómo los medios de comunicación construyen artificialmente un relato visual a partir de cosas que existen pero que, sin un mediador técnico, no podríamos ver (conocer). Por analogía pensaba que podía hablar de invisibilizar, esto es, de los medios que crean el silencio de las imágenes, de cómo millones de experiencias sociales se escapan de nuestros ojos como se escapan los cuerpos microscópicos sin una lente de aumento (o como las voces que hablan bajito, que no se oyen sin un megáfono). Pues no. En castellano no se puede invisibilizar.

Aviso para navegantes, supongo. Uno de los términos fundamentales de mi proyecto no es académico, no existe. Por suerte, su no-existencia cierra el círculo: al pensamiento institucional se le escapan muchas cosas. Y claro que voy a usar esa palabra.

No es el sentido de las palabras lo que importa;

lo que importa es saber quién manda.

Humpty Dumpy

¤

He hablado de pasada de Boaventura de Sousa Santos mordiéndome la lengua tras haberlo podido escuchar dos veces la semana pasada. En realidad lo de la semana pasada no tiene nombre: fue tan intensa que tiene que reposar como un buen vino para poder escribir dos líneas con un mínimo de sentido.

Wikileaks, Glasnost? Debate entre Daniel Andújar, Jesper Huor y Patrice Riemens

enero 20, 2011 en comunicación, política

Tras sembrar el caos con mi bici haciendo slalom entre guiris y fervientes adoradores de motoristas (?), ayer conseguí llegar al debate Wikileaks, la Glasnost de la nostra època? en el CCCB. Con la cabeza puesta en algunos proyectos que nos ocupan a los isleños aquí reunidos, tomé algunas notas que pensé que podría ser interesante compartir.

Tras la proyección del documental Wikirebels de Bosse Lindquist y Jesper Huor, se inició un debate entre Daniel Andújar, el propio Jesper Huor y Patrice Riemens (quien ha dejado escritas, junto a Geert Lovink, unas -en mi opinión fundamentales- doce tesis sobre Wikileaks que ayudarán a orientarse en el marasmo confuso de informaciones al respecto). El debate tuvo sus altibajos y una traducción simultánea infame, pero se trataron algunos temas interesantes.

  • Valoración histórica de Wikileaks: Andújar insistió en la importancia de entender Wikileaks como consecuencia de los cambios sociopolíticos introducidos por la comunicación en red a escala internacional desde finales de los 80′. Riemens cogió el hilo y rememoró sus años heroicos de hackeo ochentero junto a Geert Lovink y otros pocos que asumieron “el peligro de un conocimiento basado en el concepto de verdad” y que se lanzaron a la defensa activa de un Internet neutral, gratuito y basado en conceptos de democracia radical. En conexión con estos movimientos, Riemens valoró Wikileaks como el hecho más relevante en la historia de Internet: no sólo por su actividad concreta de filtración sino particularmente por su capacidad para atraer nuevas miradas (académicas, políticas, sociales) hacia el potencial de la red.
  • Centralidad de Julian Assange en la organización: [el documental de Lindquist y Huor es muy interesante a propósito de esta cuestión ya que aborda el cisma interno de Wikileaks que produjo la separación entre Assange y Daniel Domscheit-Berg por discrepancias en la forma de organización. Domscheit-Berg está trabajando en el lanzamiento del proyecto alternativo Openleaks.org] Riemens criticó la posición mediática de Assange, destacando que contradice el ideal de organización abierta y horizontal (modelo “open organizational”) perfectamente factible para desarrollar una actividad como la de Wikileaks. En este sentido, aplaudió la iniciativa de Domscheit-Berg, considerando que “Openleaks lleva más allá el modelo de Wikileaks“. Añadió, además, que la posición central de Assange está ocultando un hecho verdaderamente preocupante: la detención y tortura (que se podría considerar un caso de prisión política o de conciencia) de Bradley Manning, el soldado que ha facilitado la filtración de varios documentos sin obtener ningún beneficio personal a cambio.
  • Relación entre Wikileaks y los medios escogidos para publicar la última filtración: Andújar señaló un dato como poco curioso: elpais.com, que nunca fue líder de la prensa digital española, ocupa una posición de liderazgo desde el gran estruendo del cablegate.  Huor defendió, en cambio, que Wikileaks necesita los grandes medios de comunicación. Primero, porque el material filtrado es muy complejo en su redacción y requiere una hermenéutica y presentación que una redacción de periodistas puede asumir. Segundo, porque la publicación a través de estos medios garantiza una protección mayor que la web particular de la organización.
  • Sospechas en torno a la financiación y contactos ocultos de Wikileaks: [algunos analistas autorizados, como Boaventura de Sousa Santos, han señalado la curiosa ausencia de documentos relativos a Israel en las filtraciones; en algunos casos esta sospecha ha desembocado en conspiranoias de medios como la red Voltaire] Andújar recordó que el profesor Michel Chossudovsky ha investigado a fondo la financiación de Wikileaks. Sus conclusiones no han aportado pruebas para la conspiración pero admite que el patrocinio no es del todo claro. Riemens se opone frontalmente a la teoría de la conspiración: “que Israel esté involucrado sería demasiado fácil”. Opina, en cambio, que la información concerniente al Mosad e Israel tiene en EEUU el más alto grado de clasificación y recuerda que ninguno de los documentos filtrados es Top Secret. Huor, por su parte, recordó que hay documentos israelíes en las filtraciones que abiertamente admiten que las hambrunas en Gaza son un arma útil para desgastar al enemigo. En cualquier caso, Riemens añadió que las operaciones concretas de Wikileaks son efectivamente caras, pero que su presupuesto corporativo no supera unos pocos cientos de miles de euros. Uno de los principales financiadores de Wikileaks, de hecho, es la Wau Holland Foundation, legalmente establecida en Alemania. En cualquier caso, Riemens apuntó que en breve Wikileaks publicará un informe de contabilidad completo que incluirá el sueldo de sus trabajadores. Concluyó que, si bien la financiación no es totalmente transparente, tampoco es completamente opaca.
  • Sobre los ataques de Anonymous: [Anonymous es un grupo de hackers que participa de un modelo de activismo clásico en Internet: los ataques de denegación de servicio, esto es, tumbar webs mediante la visita masiva automatizada] Riemens insistió mucho en diferenciar Wikileaks de Anonymous y señaló una controversia: si defendemos que la libertad de la red ha de ser total ¿se puede condenar que una empresa decida colaborar o no con determinados movimientos? Tal vez esta clase de ataques violan el principio de neutralidad de la red. Huor fue más allá al señalar que los ataques a empresas como Paypal son “infantiles y estúpidos” ya que la única supervivencia posible de movimientos como Wikileaks pasa por un cambio legislativo profundo. Andújar insistió en esta necesaria revisión de los niveles de protección: cambios legislativos, compromiso social y garantizar que el paso de la información al conocimiento sea lo más democrático posible.
  • Sobre la ocultación de algunos datos en las filtraciones por cuestiones éticas o de seguridad: algunos miembros del público discutieron los criterios de ocultación de informaciones peligrosas para individuos en los documentos filtrados. Huor consideraba que el problema es extremadamente delicado y tiene muchos matices éticos: recordó la filtración en 2008 de la lista de miembros del partido británico de extrema derecha BNP llevada a cabo por Wikileaks. Huor señaló que muchas de las personas citadas en la lista (que incluía funcionarios o policías) perdieron sus empleos sin haber cometido ningún delito excepto la pertenencia ideológica a este partido. ¿Era necesaria esta filtración? ¿Se puede sostener éticamente la publicación masiva de informaciones privadas de individuos?

A modo de valoración global de Wikileaks, Andújar señaló su valor de modelo. Recordando los principios de la ética hacker, insistió en la comprensión del modelo de funcionamiento de Wikileaks para producir nuevas transformaciones y reorientaciones a partir de él. De hecho, Andújar dejó caer varios hilos muy muy interesantes: la transformación del panóptico foucaultiano que se está esbozando en las redes virtuales descentralizadas, donde el usuario tiene un doppelgänger, es vigilado y vigilante (watch the watchers!); la importancia de comprender históricamente la centralidad política del control de la información (y ahí recordó a ese Felipe II que desde su trono mueve un imperio clasificando papeles en Simancas y libros en El Escorial) y otras perlitas que me reservo para ir tirando poco a poco de ellas, más allá de esta transcripción marrana de notas.

El final, fantástico. Mientras todo el mundo se despedía, el afable y barrigón Riemens cogió el micro de nuevo:

Hack the state!

Wikileaks-Arquímedes

noviembre 28, 2010 en comunicación, política

Mientras en las calles de Barcelona se deciden los resultados de la lamentable campaña electoral por la Generalitat, Wikileaks vuelve a demostrar por dónde se definen los cauces y las posibilidades políticas del presente: la acción civil, la apropiación del potencial comunicativo de Internet y el refuerzo de los nodos de la red distribuída antihegemónica.

No voy a insistir en lo que ya se sabe de sobra respecto a la última filtración de 250.000 cables diplomáticos estadounidenses, la que ya se ha definido como mayor desclasificación ilegal de documentos de la Historia. Además, en este momento estoy saturado por la información que se me acumula en pestañas y pestañas del navegador. Pero algo tengo claro: la técnica de distribución elegida por Wikileaks en esta ocasión, de nuevo, no es un hecho indiferente.

Los cables se han distribuído entre cinco grandes publicaciones: El País, The Guardian, The New York Times, Le Monde y Der Spiegel. La jugada, según la veo, es maestra. A sabiendas de que la propia web de Wikileaks sería atacada ipso facto, los paquetes de información se han distribuído entre los periódicos de mayor audiencia del planeta (además, publicaciones tradicionalmente asociadas al espectro “socialdemócrata” que, precisamente, de social y demócrata sólo queda en ellos un espectro). Hay un segundo paso: estas publicaciones se han visto obligadas a admitir que no se atreven a publicar todo lo que han recibido o que incluso están negociando con los poderes implicados una cierta “censura razonable”. Cada uno lo dice con sus propias palabras: el New York Times reconoce directamente haber consultado con “altos oficiales” qué publicar y qué no, reservándose el derecho último de hacer caso de estos consejos. El director de El País, mediante un vídeo, asegura que su diario sólo publicará aquello que garantice “la seguridad de las fuentes”. Le Monde se distancia de Wikileaks criticando su sistema de publicación indiscriminada y asegura que mediante su “análisis periodístico” de las informaciones recibidas, demostrará que “discernimiento y transparencia no son incompatibles”.

Parece bastante sensato concluir que Wikileaks no sólo está mostrando las mentiras impunes de los poderes fácticos sino que, también, está revelando el carácter completamente mediado de los grandes grupos de comunicación -de aquellos que de la noche al día pasaron de ser “el diario independiente de la mañana” al “periódico global de noticias en español”. No puede ser más esclarecedor ver los equilibrismos precarios con que estas publicaciones, mientras se queman sus manos con la patata incandescente que han recibido, tratan de conciliar un extraño Juste Milieu entre su labor informativa y un discurso políticamente correcto.

Lo mejor del asunto es que tras enviar en primera línea a los grandes medios (algo así como ver al rey bailando canciones satíricas), Wikileaks terminará por revelar los documentos en su integridad. Y todos habremos bajado la vista de golpe y habremos visto todo: el latón y las tripas.

Por otra parte, hay otro detalle que llama mucho la atención. De todos es sabido que esta clase de documentos se terminan desclasificando “legalmente” transcurridos los años, a través de un calculado gota a gota. Así, por ejemplo, hace unos días Estados Unidos revelaba voluntariamente la confirmación documental de lo que todos sabíamos: la intervención de Estados Unidos en el golpe de estado de Pinochet. Esto se podría entender como una calculada gestión del pasado y el presente: la infamia se revela sólo cuando ya es considerada una cuestión de memoria estéril. Así, vivimos en un presente en el que sólo nos queda desenterrar a nuestros muertos ya reducidos a escombros o mirar a la cámara y arrancar en un último aliento que nos han mentido.

Hay una primera observación, y es que Walter Benjamin ya nos enseñó que no está tan claro lo préterito del pasado ni la caducidad de la memoria. Pero hay más: Wikileaks no acepta los tiempos de revelación impuestos por la gestión institucional del poder. Si Boaventura de Sousa Santos está en lo cierto, hay un reto político contemporáneo de primer orden: expandir el presente para crear un espacio-tiempo lo suficientemente amplio que nos permita comprender nuestras posibilidades de cambio actuales. Wikileaks, Arquímedes colectivo, ha sacado la palanca y nos está despejando el escenario.

Imaginons des pas de danse sur cette nouvelle scène du réel. (Antonio Negri)

Los dibujos del prisionero

noviembre 4, 2010 en cine, historia

Recuerdo perfectamente no haberme perdido ni una sola de las excepcionales clases de cine de Áurea Ortiz los viernes por las mañanas del año pasado (a pesar de que también recuerdo no haberme perdido demasiados jueves por la noche en el Glop de Benimaclet). Café en mano y los fotogramas pasando, uno tenía la sensación de escapar del adocenamiento infumable de otras clases en las que la actividad crítica más avanzada consistía en describir pedantemente aquello que todos estábamos viendo proyectado en una diapositiva, una especie de pesadilla delirante y wölffliniana pero sin caché suizo y con mucha caspa.

En una de esas clases en penumbra, Áurea proyectó La jetée de Chris Marker y a mí se me proyectaron las ideas por todas partes. Se me proyectaron tan alto que las perdí de vista y pasé por alto seguir indagando en este autor. Hasta ayer mismo, cuando encontré una nota en el margen de un cuaderno, me descargué Sans soleil y me quedé completamente desbordado por lo que veía, oía y entendía.

Andrei Tarkovsky estaba convencido de que el cine podía esculpir el tiempo. En Sans Soleil, uno de los personajes, Hayao, manipula una especie de distorsionador electrónico de imágenes que bautizará como Zone en homenaje al director soviético. Ante la grabación de unos disturbios de los años 60 completamente distorsionados por el filtro de Zone, el misterioso narrador epistolar en tercera persona de la película reconoce una mayor realidad en esas manchas de colores que en el discurso nítido que ofreció la televisión de la época. Me suena.

Pero la cosa va muchísimo más allá, fluye por todas partes. Zone también distorsiona unas imágenes de los burakumin, una desconcertante clase de parias de Japón que arrastran como un estigma la impureza de los empleos de sus antepasados, una impureza que se reconoció tanto en las artes como en los trabajos vinculados con la muerte (Έρως & Θάνατος !?). Y, de nuevo, la voz mediada del narrador:

Son no-personas ¿cómo pueden ser mostradas si no es como no-imágenes?

Walter Benjamin entendió el recuerdo en términos políticos como un medio para dar voz a los que no tienen voz. Como decía Reyes Mate, el valor del concepto de memoria de Benjamin en oposición a la historia oficial se basa en que él rastrea los no-hechos de los vencidos, de aquellos que no pudieron depositar una sola gota de tinta en las páginas de la historia. Desbordo: ¿y si en vez de una Historia del Arte basada en los hechos hiciéramos una Historia del Arte de los no-hechos? (como los saltos en el espacio y en el tiempo de Marker, me transporto a València, caminando junto a Julio, las manos en los bolsillos y la pregunta: ¿por qué no escriben los que no escriben? y me acuerdo de haberle oído hablar de Sousa Santos y la sociología de las ausencias y desbordo, insisto, desbordo).

No hay vuelta atrás. De nuevo esa voz femenina que a veces lee cartas, a veces en tercera, otras en primera persona, pausadamente, jugando al sokatira con las imágenes que pasan:

Aunque la calle estaba vacía, me paraba en los semáforos en rojo para dejar espacio a los espíritus de los coches rotos. Incluso si no esperaba ninguna carta, me paré delante de la oficina de correos, para honrar los espíritus de las cartas desgarradas, y ante la ventanilla del correo aéreo, para saludar al espíritu de las cartas no enviadas. Medí la insoportable vanidad de Occidente, que nunca ha parado de privilegiar al ser sobre el no-ser, lo dicho sobre lo no-dicho (…) Finalmente descendí a la cueva donde mi amigo el maniaco [Hayao] se activa ante sus graffiti electrónicos. Al final, su lenguaje me llega porque se dirige a esa parte nosotros empeñada en dibujar en las paredes de las prisiones. Una tiza para seguir los contornos de lo que no es, o no será, o no es aún (…) En ese momento la poesía será hecha por todos.

Quiero estudiar esos dibujos borrados en las paredes de las celdas, ver lo que ven los ojos que no ven, escuchar las voces susurradas bajo el chorro de ruido y luces de los televisores. Y tengo la inmensa suerte de haber encontrado la pista para hacerlo, como ya me di cuenta tras coger a Hannah Arendt por banda. A veces me pregunto si Antoni y Eugenio son conscientes de la magnitud de lo que están haciendo con su proyecto megafone.net. Sí que lo son, y avanzan poco a poco y a pie, como Benjamin imaginó la revolución. Es simplemente enorme.

*

La Académie de Nancy-Metz ha publicado una web monográfica sobre Sans Soleil donde se puede consultar una transcripción íntegra del guión y un completo estudio de toda la película.